Desarrollada por la empresa brasileña Griaule en colaboración con la universidad, la tecnología acapara la atención tras el caso de unos niños intercambiados en una maternidad de Goiás, descubierto tres años después
¿Cómo evitar que un bebé salga de la maternidad con la familia equivocada? La pregunta volvió a situarse en el centro del debate nacional después de que la Justicia de Goiás condenara al Hospital São Sebastião, en Inhumas, a indemnizar con 1 millón de reales a las familias de dos niños intercambiados poco después del parto, en 2021. El caso, descubierto apenas tres años después, puso de manifiesto fallos en los protocolos de identificación de recién nacidos y reavivó el debate sobre el uso de tecnologías biométricas en las maternidades brasileñas.
En este contexto, investigadores de la Unicamp han participado en el desarrollo de una herramienta que tiene precisamente como objetivo reducir este tipo de errores. Bautizada como BabyID, esta tecnología utiliza inteligencia artificial para identificar a los recién nacidos mediante datos biométricos utilizando únicamente la cámara de un teléfono móvil común, sin necesidad de contacto físico ni de equipos específicos.
Desarrollado por la empresa brasileña Griaule en colaboración con el Instituto de Informática de la Unicamp, el sistema registra las huellas dactilares, el rostro y el iris del bebé inmediatamente después del nacimiento. La información se vincula a la identificación de la madre y conforma un historial biométrico continuo desde los primeros días de vida.
El reto técnico siempre se ha considerado uno de los principales obstáculos para este tipo de identificación. En los recién nacidos, las huellas dactilares aún son pequeñas y poco definidas, lo que dificulta su captura mediante métodos tradicionales. Según los investigadores que participan en el proyecto, el sistema utiliza inteligencia artificial para procesar digitalmente las imágenes, corrigiendo distorsiones y mejorando la definición de los registros.
El caso en Goiás
Los dos bebés implicados en el caso de Goiás nacieron el mismo día, en octubre de 2021, en el Hospital de la Mujer, en Inhumas, en la región metropolitana de Goiânia. El intercambio no salió a la luz hasta unos tres años después, cuando uno de los padres decidió hacerse una prueba de ADN porque tenía dudas sobre la paternidad.
El resultado reveló una incompatibilidad genética no solo con el supuesto padre, sino también con la madre que había criado al niño desde su nacimiento. A raíz de ello, la familia logró localizar a otra pareja que también había tenido un hijo en la maternidad ese mismo día. La nueva prueba confirmó que los niños habían sido intercambiados tras el parto.
En octubre de 2025, la justicia dictaminó que los niños pasaran por una transición gradual hacia sus familias biológicas, con una convivencia planificada entre las dos parejas y los niños. Las partidas de nacimiento llegaron a modificarse para incluir los nombres de las dos madres y los dos padres.
Esta semana, el Tribunal de Justicia de Goiás condenó al hospital a pagar un millón de reales por daños morales a las familias afectadas. La sentencia reconoció que hubo deficiencias en la prestación del servicio hospitalario.
Las pruebas han demostrado una tasa de reconocimiento superior al 99 %
Según Griaule, BabyID se desarrolló a lo largo de cuatro años a partir de investigaciones académicas de máster y doctorado realizadas en la Unicamp. La tecnología se probó en Santa Catarina con una base de datos de aproximadamente 5 000 pares de huellas dactilares recogidas en diferentes etapas de la vida.
Según los resultados publicados por la empresa, el sistema logró identificar correctamente el 99,77 % de los registros, incluso al comparar imágenes tomadas durante el primer año de vida con otras captadas hasta los 16 años.
Además de prevenir los intercambios de bebés en las maternidades, la empresa afirma que la herramienta también puede ser de ayuda en casos de desaparición de menores y para reforzar el registro civil. Los datos del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública indican que alrededor de 24 000 niños y adolescentes desaparecieron en Brasil en 2025, lo que supone una media de 66 al día.
En la actualidad, la legislación brasileña ya prevé mecanismos de identificación de los recién nacidos. El Estatuto del Niño y del Adolescente (ECA) establece este derecho desde 1990, y una orden ministerial del Ministerio de Salud, publicada en 2018, dispuso la vinculación de las declaraciones de nacidos vivos con los registros biométricos del bebé y de la madre.
Este contenido se publicó en el portal O GLOBO el 22 de mayo de 2026 y se puede consultar en este enlace.





